martes, 12 de octubre de 2010

De nuevo visita a Logroño a finales de siglo pasado

Las ganas de visitar Logroño me hacen conformarme con esta reposición de mi reencuentro con Logroño y el estreno del Espolón



Parto de mi Málaga en el tren Talgo-Ave- todavía no había Ave, sino desde Córdoba- y me paro en Madrid con encuentros de viejos amigos que son entrañables y en La Continental me vengo para Logroño que presenta en ese crudo invierno Piqueras Nevado . El Espolón está recién inaugurado, limpio y sin eso que depositan las palomas en la melena de nuestros amigos somnolientos de la fuente del caballo. Al contrario del caos veraniego del Espolón patas arriba que ya comenté gráficamente en entrada El Espolón y sus reformas.

























































En Logroño hago un vía crucis de calles que ya es ritual y cruzo el Ebro para recordar a los míos...











Paseamos por sitios clave en mi vida: la casa en la que vivió mi abuelo, murió y nací yo el mismo día , pero
me la imagino junto al Banco de España y con su vieja casa vecina restaurada al lado, y, al pasear por la Gran Vía, pensé en el cine Olimpia y las películas que proyectaban en los dos cines-Diana y Olimpia-casi simultáneamente y Samuel, que era nuestro amigo, se encargaba de transportar el rollo terminado al cine Diana en bicicleta. También en mis juegos en la casa superviviente de al lado del Olimpia en mi infancia, con un balcón como patio de recreo que daba mucho de sí...
En Pérez Galdós contemplo el bloque del arquitecto Gerardo Cuadra, muy relacionado con la conservación y restauración del patrimonio eclesiástico de la Rioja. Aquí me despedí de Logroño entonces y en el pasado, cruzando por el colegio de los Boscos, que otro día hablaré algo de este colegio tan familiar para mí.





Así fue mi viaje en el 98, si no hay error en la fecha de la foto. Las fotografías originales que saqué en este viaje no son digitales.

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